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Emiliano Martínez Arriba mtnez arriba

Carta a San Emiliano

José Manuel (Guadiana) · Madrid · Diciembre 2007

Relatos · Pensamientos

Tu vida ha sido una novela sin calificación posible, naciste para vivir un drama, casi una tragedia y tu gran corazón la transformó en una deliciosa comedia.

Cuando todavía no tenias uso de razón, el señor Casimiro, el churrero de Mérida, decidió dejar este mundo y te quedaste sin uno de los apoyos que a uno le permiten andar por la vida sin titubeos, pero casi al mismo tiempo, tu madre, aquella mujer con grandísimas agallas también te dejó, y eso si que fue una soledad.

Andabas como un perro callejero, por aquellas calles de Mérida, con la cuchara colgada al cinturón esperando que alguien te diera de comer, pedías a gritos, mas que comida, cariño y siempre lo encontraste, porque cuando alguien esta dispuesto a dar mas de lo que pide siempre encuentra lo que busca.

Estuviste en Santa Marca y allí recibiste de las monjas un montón del cariño que siempre buscaste, y tu, al final de tu vida, quisiste agradecérselo yendo a participar de y con lo que podías, siempre agradeciendo, a pesar de haber transcurrido más de 50 años.

Pasando por alto tu etapa de seminario, no por ser poco importante, ahí aprendiste a ser cristiano de los buenos y ahí conseguiste la formación académica que te permitió vagar por el mundo sin complejos, pero esa es la etapa más vulgar la de menos sobresaltos.

Saliste de los paules y encontraste a Consuelo y te dio tres hijos pero cuando más la necesitabas también te abandono y se la llevo esa maldita enfermedad. Tres hijos, casi niños, sin una formación terminada y tu sin saber como se puede ser padre y madre y al mismo tiempo trabajar para que ellos comieran, y no solo de pan vive el hombre.

Pero, como siempre buscaste cariño y lo encontraste en esa maravillosa mujer que es Maria del Mar, ella te dio el soporte que tanto habías buscado en tu vida, ella te ayudo a crear la familia que tu nunca habías tenido y ella te dio esa hija que vino como un chorro de agua fresca a la plenitud de tu vida, por fin parecía que habías encontrado el oasis que tanto ansiabas. Alrededor de la mesa se juntaban los tres hijos de Consuelo y la hija de Maria del Mar y tu disfrutabas viendo la casa llena de 11 nietos y de un biznieto y tus cuatro hijos y a todas tus nueras y te sentías feliz contemplando como tu mujer había conseguido el milagro de formar una gran familia, pero maldito destino, maldita próstata, maldita metástasis, cinco años y pico luchando contra esa enfermedad, cinco años y pico recibiendo ayuda de esa gran familia, cinco años y pico recibiendo el gran cariño que tu habías ido sembrando por la viña de la vida, pero no pudo ser, en la partida con la muerte siempre gana ella, pero puedes estar tranquilo, que como decía Amado Nervo, aunque mayo no fue eterno, siempre que sembraste rosales cosechaste hermosas rosas.

Ahora tu novela ha terminado y estarás disfrutando de un montón de gentes famosas, el de Aquino, ¿es tan listo como dicen? El de Loyola ¿ es realmente tan bueno como afirman los jesuitas?, ya me contarás.

Manda de vez en cuando un email, y mándanos tu correo, aunque yo creo que con rezar a San Emiliano será suficiente para entendernos.
Tu fiel devoto