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Emiliano Martínez Arriba mtnez arriba

Pero... ¿ya te has ido?

Miguel Manzano · S.Sebastián de los Reyes · Diciembre 2007

Relatos · Pensamientos

No puede ser, un descuido y te has ido. Atrás queda tu vida plagada de proyectos incompletos, aunque otros bien acabados que nos legas, como esa hija, transformada en esposa y maravillosa madre. Te veo y no te reconozco, no eres tú, porque ya te has ido. Dejas un cuerpo desamparado, pero sé que no eres tú.

Que sepas que hemos dejado al Getafe en primera división después de cinco años de ascensos y descensos, calados bajo torrenciales lluvias y asados por un persistente sol, no te volveré a llevar al tajo cuando se te avería el coche ni tú a mí cuando sea al contrario. No volverás a acompañarme cuando juego al fútbol y al fútbol sala, como esos tres años que era de cumplimiento obligatorio. No vas a volver a apalizarme al ajedrez, que es que nos sentábamos y al instante jaque mate; recuerdo que cuando te empecé a ganar tuve la certeza de que algo estaba sucediendo, y es que estabas haciendo las maletas para tu viaje. Qué tensión cuando afloraba nuestro sentir político, los dos fintando para evitar esos momentos, dos enfoques tan dispares de una materia que impregna todos los ámbitos... tú, tan conservador arropado en la educación recibida, en la experiencia, en el caminar por distintas etapas históricas tan importantes.

Echo de menos tus batallitas, tan interesantes de una vida plagada de vaivenes, con vivencias en distintos marcos geográficos, viajes, anécdotas... Algunas repetidas una y otra vez, pero embaladas en tu gran virtud, el diálogo, se volvían a convertir en interesantes. Los designios de la vida, y ahora ¿que quieres decirme?.

Te miro, pero no te veo, pero cuando no estás cerca, entonces te veo, cada vez más nítido, te escucho perfectamente. Ahora cada vez que nos despedimos, que nos vamos, que te dejamos, no puedo evitar que un nudo con sabor a impotencia se me agarre a la garganta, impidiéndome en ocasiones respirar pausadamente, he optado por no despedirme y girarme, porque no te veo.

Hago todo lo que está en mi mano pero, no me entiendes, ya no me reconoces, aunque confío en que siempre tendrás presente, aún en tu viaje, por encima del alzheimer, por encima de ser o no ser familia, por encima de ser mi suegro y yo tu yerno, que tú, Casimiro, fuiste, eres y serás mi AMIGO.